Las raíces del momento: Pauline Oliveros.

 

“Escucha todo el tiempo y sé consciente cuando no lo estés haciendo”.

-Pauline Oliveros

Pauline Oliveros es una de las máximas compositoras del siglo XX, pionera en el desarrollo de la música experimental y electrónica, incansable investigadora pero sobre todo, una mujer que tomó las riendas de su desarrollo artístico sembrando los principios del reconocimiento femenino en un medio mayormente dominado por la figura masculina.

La maestra Oliveros falleció el 24 de de Noviembre del 2016 a los 84 años de edad, con un legado sólido e irrefutable y un mar de lecciones para las nuevas generaciones de manipuladores del sonido. Su trabajo, al igual que su vida, es un cúmulo de experiencias dignas de revisión y que sin duda, a más de uno han inspirado. Los llamados géneros contemplativos dentro de la música electrónica toman cada vez más fuerza, ya no están solamente al alcance de los más curiosos o snobs; al contrario, se han creado espacios dedicados a éstos, en donde la audiencia forma parte importante dentro de la percepción de los trabajos, la contemplación y la escucha profunda. Incluso algunos artistas han comenzado a romper con ese esquema casi obligado en la actualidad del acompañamiento visual, esto para no distraer la atención y así, tener un canal aural pleno y directo hacia el espectador.

Recientemente se comienza a rescatar y valorar la importancia de la experimentación en el proceso y desarrollo de lo que hoy conocemos como música electrónica; cada vez más el cliché de referencia al cuarteto de Düsseldorf va quedando atrás, no porque no sea importante, sino porque ha dejado de tomarse como punto de partida, una constante que durante mucho tiempo prevaleció como un mantra inamovible y en cambio, han comenzado a salir a la luz datos extraordinarios de los primeros experimentadores, mostrándose así que la presencia femenina es no solo importante, sino fundamental.

Oliveros forma parte de estos primeros tiempos y en entrevistas deja ver su descontento hacia el subyugamiento de la mujer en el crecimiento profesional musical/sonoro, abiertamente feminista, comenta que le da gusto que al menos en últimos tiempos, parece surgir un interés en rescatar el trabajo de colegas como Daphne Oram, Delia Derbyshire o Eliane Radigue, sin embargo aún queda mucho por hacer en este terreno. Recientemente la Islandesa Björk comentaba lo mismo, el cómo se le ha dictado a la mujer dentro de la industria musical y que sus composiciones solo deben referirse a ciertas circunstancias de la vida, ciertos temas, limitando así el espectro narrativo de su obra.

Lo que más podemos identificar en  la obra de Oliveros, es sin duda su trabajo como acordeonista, en conjunción con otros dispositivos y herramientas, desde computadoras o cajas de ritmos, pedales y demás recursos oliverossonoros para sus presentaciones en vivo. Nunca fue alguien que se limitara a actualizarse, siempre estuvo a la vanguardia; es más, ella misma es la vanguardia. Su amplia formación musical tanto en la ejecución como en la docencia e investigación le dotaron de una genialidad absoluta, pero fue con este instrumento, el acordeón, con el cual hizo un click inmediato, debido a su popularidad en los años 40 y procedente de los compatriotas que regresaban del frente europeo tras la segunda guerra mundial, instrumento que le fue regalado por su madre a la temprana edad de 9 años.

Es curioso que a pesar de su formación académica, no tuviese predisposición alguna o rechazo hacia la ruptura, (tal vez como parte del espíritu de la época) yendo más allá de lo que dictan las partituras y dejando a la interpretación anímica una carga más poderosa y significativa, lo que nos lleva a un par de conceptos que ella misma acuñó y que hasta la fecha son sinónimo de su trabajo, la conciencia sónica y la escucha profunda. Este último se refiere precisamente a lo que anteriormente hemos señalado, la atención plena al sonido, la diferencia entre oir y escuchar.

Oír es prácticamente una función biológica que muchos poseemos, el percibir sonido a través de nuestros oídos, para el reconocimiento de las diversas fuentes sonoras que nos rodean y cumple así, con una importantísima función para nuestra supervivencia y desarrollo en nuestro medio; con esto, el aislamiento de sonidos específicos dentro de este caos sonoro, ese acto de atención plena, se transforma entonces en escucha. Oliveros tenía muy claro este concepto, sobre todo tras sus diferentes experimentos en diversos espacios como cisternas o cuevas, que producían reverberaciones extensas, donde la improvisación mediante diversos instrumentos y dispositivos formó parte de un proceso de aprendizaje junto con lo que el medio ofrece, la atención a los detalles y sobre todo la experiencia psicológica hacía la vastedad sonora.

El sonido se convierte entonces en materia prima para la creación, en palabras de ella: “en mi cabeza escuchaba frases musicales, insectos, pájaros, paisajes, la voz de mi madre arrullada por el motor del coche o cuando mi padre sintonizaba su radio de cristal”, refiriéndose al gozo de la escucha en un medio incluso saturado por el sonido mismo.

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Ramón Sender, Mike Callahan, Morton Subotnick y Pauline Oliveros, en el San Francisco Tape Music Center.

“Vivímos en una época ruidosa.

El problema es la concentración, ahora toda nuestra atención se centra en esas pantallas.”

Actualmente todos estos preceptos son pieza clave en la producción de los géneros contemplativos; como el ambient, el idm, pero sobre todo en el drone, y es justo en este último donde Oliveros tiene un gran desarrollo a través de sus composiciones en acordeón, notas extensas, pasajes infinitos, rupturas sonoras, sampleos y procesamiento del sonido, ligado a una vasta experimentación con los registros y grabaciones  en cinta, con los cuales comenzó a muy temprana edad una vez que adquirió su primer magnetófono, permitiéndole grabar y editar diversos ensambles sonoros, experimentos y desarrollos que le llevaron a ser miembro fundador y posteriormente directora del San Francisco Tape Music Center, siguiendo así en el camino de la música concreta.

“Lo que hacíamos con una habitación llena de aparatos hoy lo hace un móvil.

Me considero una nativa analógica”.

Como anécdota personal, he de contar que mi encuentro con su obra llegó de manera (tal vez) accidental, después de que uno de mis alumnos de un taller de fotografía que solía impartir, me regalase el CD de The Roots Of The Moment, al escucharlo quedé completamente enganchado y hasta la fecha Pauline Oliveros es un referente obligado para mi obra.

A continuación y a manera de desenlace, comparto con todos ustedes un registro excepcional de la maestra Oliveros en su visita a la Ciudad de México, que (tras el fallecimiento de Pauline) el mismo Manrico Montero me compartió vía chat en Facebook. Esto para la sesión de N.O.N.E (not only noise ensamble) llevada a cabo en el año 2006, en el Centro Nacional de las Artes (CENART, Auditorio Blas Galindo) al lado de Arthur Henry Fork, Manrico Montero, Julio Clavijo, Eduardo Meléndez, Carloz Icaza y Andrés Solís.

Descanse en paz y en perpetua armonía, Pauline Oliveros.

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