Indie/ferencia: Crisis en la cultura independiente.

 

La primera vez que tuve un acercamiento propio con todo lo que a contracultura y cultura independiente se refiere fue cuando tenía 13 años, la primera vez que visité el Tianguis del Chopo. Recuerdo esa ocasión como si fuera un suceso reciente. Un Sábado a eso de las 3 PM, llovía y por nuestra ignorancia nos bajamos en la estación de metro Guerrero (un par de amigos y yo), cuando en realidad debimos haber bajado en Buenavista. En fin, tuvimos que caminar un buen tramo por la periferia de la colonia, con un paisaje bastante desalentador, lleno de indigentes y las postales típicas de una colonia popular en decadencia.

Al llegar a la calle de Aldama (donde hasta la fecha se aloja el Tianguis) el panorama era diferente, aunque no necesariamente mejor. Llegamos en primera instancia a la esquina de Aldama con Eje 1 Norte (Alzate) donde se ubica la aún existente Plaza Peyote; un predio acondicionado para albergar a una buena cantidad de improvisados locales todos dedicados a comerciar con lo referente al Hip Hop, a escasos pasos del refugio etílico de la comunidad Gothic de la ciudad, el famoso Bar El Español; mejor conocido por algunos como el Vampibar. Al entrar al Tianguis la oferta musical era enorme: cassettes de desconocidas bandas (recuerdo mucho unas cintas de Def Con Dos) con librillos fotocopiados, pocos y muy caros cd´s piratas, botones, parches para coser en la ropa con temáticas anarco punks, fanzines y mucho más. Y ni hablar de la gran pasarela de personajes en la zona. Hoy en día, si gustan dar una vuelta; el asunto se ha convertido en una mega tienda de ropa y accesorios contra culturales y musicales, de lo demás queda muy poco.

Ya entrados a los años dosmiles; yo y el grupo de amigos con quienes siempre me movía comenzamos a frecuentar El Multiforo Cultural Alicia, que para esos años tenía un boom espectacular en cuanto a bandas de Surf y Garage se refería. Noches en las que el techo del Alicia transpiraba con algo así como 300 o más espectadores encerrados en aquella azotea, muchos de ellos ataviados a la moda surfera de camisas hawaianas y máscaras de luchador. Nunca fue lo mío, pero disfrutaba mucho de la música. Por aquellos días la única forma de enterarte de los eventos de la ciudad era ir cada Sábado de nueva cuenta al Chopo a recibir una dotación de flyers (incluso los coleccioné), o a escuchar las pláticas con los vendedores sobre otros eventos y también acudía de vez en cuando entre semana a las afueras del mismo Alicia a ver los carteles que pegaban en sus cortinas y paredes exteriores.

Tengo una imagen muy vívida, era un Sábado a eso de las 5 o 6 PM, estaba yo afuera viendo estos carteles, cuando llegaron en una pequeña camioneta, unos chicos con uniforme escolar de secundaria, uno de ellos montada en su mochila, traía una máscara de conejo. No sabía de quiénes se trataba, tiempo después supe que eran Austin TV. Seguía sin tener idea pero al mismo tiempo, fue cada vez más y más recurrente su aparición en cantidad de flyers que recibía; todo esto bajo diversos títulos como, Festival Indie, Indie Rock y demás adjetivos con la palabra Indie como común denominador.

¿Qué es Indie?

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Fachada del Multiforo Cultural Alicia

Concretamente Indie es una contracción de la palabra Independiente (independent). Aplicado a la música se refiere a todas aquellas agrupaciones que distribuyen su trabajo de esta manera: auto publicándose, creando su propio material de venta tanto musical, como de merchandising. A grandes rasgos, todos los pasos que conllevan la difusión y distribución de la obra musical y que no pasará por las manos de una disquera grande o de los medios masivos.

Sin embargo tal adjetivo y su verdadero significado poco tuvo que ver con lo que sucedió tanto en nuestro país como en varios más, se generó incluso un supuesto género musical llamado bajo el mismo nombre y que englobaba y se refería a otros más, como el Garage, el Shoe Gaze y sobre todo el Punk Rock.

Precisamente de este último, mucha de la estructura de independencia creativa, de difusión y de trabajo como tal siempre existió, no era un asunto nuevo, la autogestión como forma de acción ante las pocas oportunidades que el estado provee, para que la cultura prolifere y el mensaje llegue a más.

Así, personas y organizaciones han tomado la iniciativa desde hace muchos años, de moverse bajo los mismos esquemas de la independencia y de la autogestión; no solo en la música sino en diferentes vertientes del quehacer artístico para hoy en día (dando un tremendo salto temporal) darnos cuenta que la oferta cultural proveniente de este sector independiente es enorme y no solo eso, es importantísima. A tal grado que no existen suficientes foros, medios ni recursos para que todos estos puedan llevar a cabo sus actividades.

Con ejemplos concretos y referenciados, por ejemplo la música electrónica; me atrevo a decir que a partir de la primera década de este nuevo siglo, el repunte de productores independientes de música electrónica en nuestro país (no confundir con dj´s) ha crecido de manera significativa. En parte a que este tipo de música ya está mejor posicionada en nuestra aceptación colectiva y también debido a que cada día más, las herramientas de producción se ponen más al alcance de todo tipo de usuarios: profesionales o entusiastas. Existiendo una sobre producción de proyectos, de los cuales al final pocos llegarán a destacar. Pero no es esto lo más importante, sino que muchos de estos ni siquiera tendrán un espacio decoroso en donde poder presentar su música.

Seamos sinceros, recurrir al apoyo del sector restaurantero (bares) como el típico estereotipo de música en vivo, no es una buena opción. ¿Por qué? Simple, si tu quieres presentarte en un espacio como estos, tu proyecto debe ser lo suficientemente atractivo para que sea rentable a quien te haya abierto las puertas de su negocio. Es decir, que debe haber gente que vaya a verte y a su vez consumir; si esto no se cumple, simplemente no volverás a tener la misma oportunidad, porque en términos rebuscados tu música no jala.

¿Pero qué sucede por ejemplo con quienes se dedican a las artes escénicas, las artes visuales, etc.? Lo mismo, no hay suficientes foros que abran sus puertas a las puestas en escena, no hay suficientes galerías que quieran alojar a jóvenes en desarrollo artístico y las que existen muchas veces no se dan abasto o debido a que muchas veces no recurren a presupuestos federales sino que todo sale del propio bolsillo, dejan de funcionar después de cierto tiempo o son víctimas de la corrupción y los malos manejos de sus líderes. Peor aún, sucede lo más lamentable; si un espacio llega a establecerse de manera exitosa, se vuelve elitista, excluyente y aplican el tan famoso amiguismo, sólo sus conocidos pueden y nadie más.

Pero hay un punto aún más crítico y este proviene de una de las partes más importantes del circuito, esta pieza clave es el espectador. Hoy en día es muy común usar la redes sociales para difundir eventos culturales, musicales, escénicos etc. y debido a su popularidad, pareciese un método infalible para poder obtener audiencia, porque claro, todo mundo hoy en día está conectado a través de sus dispositivos móviles accediendo a toda clase de ofertas recreacionales, pero aún así es muy poco el interés que puede provocarse sobre esta audiencia.

Pareciera que si no existe un medio, una marca, una institución o una celebridad para legitimarlo, entonces no es del interés de nadie. Vivimos en una de las más fuertes crisis económicas en las últimas décadas y cada vez más, la presencia de estos enormes festivales acapara los reflectores de los medios. Es curioso que a pesar de no haber dinero, si hay sold out´s casi instantáneos. Las nuevas generaciones apuestan al goce de la presunción del yo estuve, aunque poca o nula idea se tenga de lo que el evento ofrece, el asunto o el chiste es estar presente, ¿Cómo puede un pequeño evento musical luchar contra tan enorme monstruo mediático? Ni idea, pareciera que el asunto es ser sumamente necio y resistir hasta donde más se pueda.

Los invito a no ser tan volubles, a no ser tan indiferentes, a apoyar de verdad a la gran gama de proyectos culturales que existen en nuestro país. ¡Muchos de ellos son nuestros amigos!, ¿por qué no apoyarlos?. Les aseguro que muchas veces en caso de existir alguna recaudación monetaria, es de un coste mínimo y hasta risible. ¿Y aún así no poyamos? Recordemos que en esos necios, en esos aferrados a que las cosas cambien, reside muchas veces el futuro cultural de nuestra sociedad. Poco cuesta y mucho se hace con muy poco.

#Apoya tu escena local.

#Support your local scene.

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