EL ARTE SONORO COMO UNA PRAXIS EXPERIMENTAL A TRAVÉS DE LA ACULTURACIÓN TECNOLÓGICA.

En esta aproximación a la aculturación tecnológica, se plasma el concepto de praxis entendido como acción-reflexión de manera transitoria y vehículo de la adquisición de conocimiento, aprendizaje y experimentación de las prácticas generadoras de arte sonoro.

El hombre siempre ha estado experimentando. La creatividad, la imaginación, y la destreza, son factores para el avance progresivo de la tecnología la cual nos ha abastecido de herramientas.

Los antiguos mexicanos construían y utilizaban una gran variedad de artefactos sonoros. Muy pocas de sus actividades importantes eran hechas en silencio, sin acompañamiento sonoro. En el pasado remoto, todos los poderes (civiles, religiosos y militares) utilizaban los sonidos en forma intensiva. Su “música”, no era como la actual, ya que se refería a todo el conocimiento que tenían y usaban en lo que veneraban y vivían. (23ª, 2012 IPN)

Actualmente el avance tecnológico, la adopción de nuevos sistemas digitales, la exploración sonora, la globalización y la capacidad del ser humano de interactuar con las nuevas prácticas socio-digitales, hacen que las personas construyan una simulación socio-espacial e interactúen para producir un arte contemporáneo posthumanista.

Uno de esos sectores ha sido el arte sonoro, una expresión artística, donde se usa el sonido como lenguaje propio y se vuelve medular para las prácticas visuales, electroacústicas y experimentales, por mencionar algunos conceptos.

El arte sonoro se constituye por varios matices interdisciplinarios y/o multidisciplinarios, debido a las exigencias e inserciones artísticas. El arte sonoro como concepto abstracto, no necesariamente debe crearse desde una instalación compleja como un generador de ondas sonoras, sino puede ser tal como lo menciona Cage, “donde quiera que estemos, lo que oímos es ruido. Cuando lo ignoramos, nos incomoda, cuando lo escuchamos descubrimos que es fascinante. El sonido de un camión a 90 kilómetros por hora. Los ruidos parásitos entre una emisora de radio y otra, la lluvia; nosotros queremos capturar y controlar esos sonidos, utilizarlos, no como efectos sonoros, sino como instrumentos musicales” (Cage, J; Pardo, C)

Así mismo John Cage expone al arte sonoro no estigmatizado como música en términos conceptuales contemporáneos, si no que parte de un elemento fundamental, el sonido, y a medida del avance tecnológico en el audio, el arte sonoro experimenta con variables técnicas de grabación, sonido, artefactos etc.

Existe una buena carga de capital simbólico, se puede decir que en este punto se hace referencia a la utilización y reutilización del medio sonoro como lenguaje de comunicación que permite desarrollar ciertos contenidos conceptuales, de procedimientos, de metodología, y valores a través de la adquisición de nuevos patrones culturales.

Esta nueva practica no solo pretende el uso del sonido como materia prima, sino una nueva tendencia o movimiento artístico para generar una identidad, un sentido de pertenencia a través del producto cultural como es el arte sonoro.

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El proceso de aculturación, como una consecuencia de la globalización y la importación de un amplio bagaje tecnológico, ha emergido una transformación en la identidad social, el ritmo de vida, configurando los lazos sociales más estrechos a través de este nuevo objeto de estudio en desarrollo.

La apertura hacia nuevas tendencias tecnológicas, lleva a ese intercambio cultural, a esa hegemonía de las organizaciones tecnológicas que nos implanta una nueva ideología, nuevas formas pedagógicas, así como el aprendizaje hacia una disciplina experimental, progresiva, evolutiva y principalmente hacia nuevas prácticas socioculturales híbridas.

No significa que el tener una apertura hacia otra cultura, nos prive de una o de otra, sino más bien nos adentra a un campo, un espacio desconocido con la finalidad de tener una civilización tecnológica postmoderna. Esto implica que “las políticas del comportamiento social, se deben adaptar a una exigencia metódica, metodológica y sistemática de los nuevos flujos de una realidad virtual, en un paisaje mediático” como lo conceptualiza Arlindo Machado.

En consecuencia, la praxis nos proporciona la flexibilidad de la acción-reflexión, de tener una cosmovisión objetiva y subjetiva para hacer una distinción artística y quizá estructurarla como subcultura, tal como conservar valores culturales, ideología, formas de pensar, usos y costumbres y a su vez tener un balance intracultural para evitar la endoculturacion, entiéndase en términos artísticos, así como la tecnología de manera radical configure o cambie una cultura especifica.

La finalidad es que el capital cultural tenga como consecuencia de esa praxis para indagar en nuevas exploraciones en la disciplina del arte sonoro, se debe considerar una conexión entre el arte sonoro – tecnología y evitar que exista una fricción cultura-tecnología,

Es importante mantener esa praxis ante una homogeneidad digital, o sistemas de información en desarrollo en base a ese capital cultural. Como lo menciona Aibar para evitar los conflictos negativos entre cultura y tecnología de manera que pueda comprenderse mejor la mezcla indisoluble de ambas, postula el concepto cultura tecnológica para designar esa realidad insoluble. (Aibar, E)

Lo interesante es que el hombre crea su propio socio-ambiente, la imaginación, la racionalidad creativa evolutiva, es un rasgo característico propio y de seguir conservando, experimentando con artefactos análogos y digitales, esto generara nuevas aportaciones hacia el arte sonoro contemporáneo postmoderno y una identidad artística como subcultura en progreso.

Miya Masaoka: A Crack in Your Thoughts: 5 minute excerpt at Walker Art Center, 2012

BIBLIOGRAFÍA

  • Conferencia incluida en el programa para la 23ª. Ofrenda del Día Mundial de Nuestra Madre Tierra. Cámara de Diputados. 30 de marzo de 2012. Conferencia para el Seminario del CIC del IPN. 13 de abril de 2012, con un agregado sobre modelamiento de sonoterapias.
  • Pardo, Carmen, “La escucha oblicua”, una invitación a John Cage, editorial sexto piso, colección ensayo, 2014

  • Machado Arlindo; “El Paisaje Mediático”. Sobre el desafío de las poéticas tecnológicas, libros del rojas, universidad de buenos aires, 2000.

  • Aibar, E (2002); Cultura tecnológica, en; José Manuel de cozar (ed), tecnología, civilización y barbarie, Barcelona; anthropos, 37-62

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